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Una historia de película

Divididos: ¿cómo es el documental que revive la histórica y accidentada presentación del álbum Amapola del 66?

El filme Un poco más abajo del cielo, que será estrenado a fines de marzo, relata el día a día de la gestación del show que el trío dio en Tilcara en 2010.

Hace algo más de 10 años, a Ricardo Mollo se le ocurrió que sería una buena idea reeditar la experiencia de aquel 12 de agosto del año 2000, cuando Divididos había impregnado de rock el aire del Pucará de Tilcara. Solo que esta vez, el escenario tendría como marco la inmensidad de un paraje algo más alejado de la ciudad. Ahí, "un poco más abajo del cielo", como señala el Diego Arnedo, donde reina un silencio capaz de aturdir.

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Sin embargo, las dificultades de acceso obligaron a un cambio de locación, y el recital -por entonces aún en proyecto-, planeado para el 27 de marzo de 2010, se mudó a la Laguna de Los Patos, donde también, el silencio es rey.

Todo eso cuenta Un poco más abajo del cielo, el documental dirigido por Roly Rauwolf y Benjamín Ávila, que relata cómo se gestó la presentación del álbum Amapola del 66, que tuvo en el inicio de la tarde de este lunes 17 de febrero una proyección para pocos y con Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella como informales anfitriones, en la intimidad del auditorio de la Biblioteca Nacional. Y que tendrá su proyección abierta, en algún gran espacio de la ciudad de Buenos Aires, durante la semana que va del 21 al 27 de marzo, a una década exacta de aquella epopeya.


Hace algo más de 10 años, a Ricardo Mollo se le ocurrió que sería una buena idea reeditar la experiencia de aquel 12 de agosto del año 2000, cuando Divididos había impregnado de rock el aire del Pucará de Tilcara. Solo que esta vez, el escenario tendría como marco la inmensidad de un paraje algo más alejado de la ciudad. Ahí, "un poco más abajo del cielo", como señala el Diego Arnedo, donde reina un silencio capaz de aturdir.

 
Sin embargo, las dificultades de acceso obligaron a un cambio de locación, y el recital -por entonces aún en proyecto-, planeado para el 27 de marzo de 2010, se mudó a la Laguna de Los Patos, donde también, el silencio es rey.

 
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Todo eso cuenta Un poco más abajo del cielo, el documental dirigido por Roly Rauwolf y Benjamín Ávila, que relata cómo se gestó la presentación del álbum Amapola del 66, que tuvo en el inicio de la tarde de este lunes 17 de febrero una proyección para pocos y con Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella como informales anfitriones, en la intimidad del auditorio de la Biblioteca Nacional. Y que tendrá su proyección abierta, en algún gran espacio de la ciudad de Buenos Aires, durante la semana que va del 21 al 27 de marzo, a una década exacta de aquella epopeya

 
El escenario interrumpe la naturaleza de la puna, allí donde el silencio y la música de Divididos hicieron causa común el 27 de marzo de 2010.
Todo eso cuenta Un poco más abajo del cielo, que también relata todo lo que sucedió desde el momento en el que el tridente Mollo-Arnedo-Ciavarella, al frente de un enorme equipo, puso manos a la obra.

 
"La aplanadora se mide en decibeles; el silencio, en cambio, se mide en la parte emocional", dice el bajista desde la pantalla, mientras el trío recorre en auto el trayecto que los lleva al "venue", mientras resuena aún una versión de Vientito del Tucumán cantada al aire libre. Allí, una motoniveladora y una topadora emparejan el terreno, donde las ráfagas parecen querer llevárselo todo.

Enseguida, el protagonismo pasa a la voz y la gracia de Micaela Chauque, quien desgrana una copla frente a la mirada embelesada de Mollo, y el filme adquiere una dinámica que se debate entre el armado del enorme escenario en el medio de la nada y la cotidianidad del grupo en la improbable urbanidad tilcareña, merced a la dirección in situ de Woody González y Ariel Hassan.

En ese ida y vuelta se construye un relato que termina haciendo al espectador parte de una escena por la que transitan los convidados a ser parte de la fiesta. Allá, entre los cerros, un centenar de trabajadores ponen en pie las estructuras tubulares que sostendrá a la banda. Acá, entre las casas, una previa que incluye encuentros y ensayos con Fortunato Ramos, Los Amigos de Vilca y otros artistas locales.

Pero que no hubiera presiones no quiere decir que no existieran los contratiempos. Y en ese plano, la cuestión climática se hace eje de la narración. La amenaza de lluvia en una época del año en la que se supone que no llueve presagia lo peor; el documental por un rato se transforma en una de suspenso; en la pantalla Mollo, Arnedo y Ciavarella hacen causa común con los 10 mil que desafían el aguacero; El arriero suena más fuerte que nunca.

"Como lo dice Diego en la película, hacer este tipo de cosas nos da una nueva energía", dirá en un rato Mollo, entre saludos. "Fueron tres patas: el grupo, la gente que colaboró; y las ganas", agregará Arnedo, a un par de butacas de su compañero de ruta, mientras más allá, Ciavarella recordará sus golpes contra los parches empapados. Todo, en el trío, destila autenticidad. Desde la pantalla, y también en el mano a mano. Divididos es lo que parece; pero sobre todo, es lo que es.  

Un poco más abajo del cielo entra en su fase de desenlace. Todos, o casi todos, conocemos el final de la historia, que llega con una versión extendida de Amapola del 66. Pero da ganas de festejarlo como si nunca hubiera ocurrido antes. Una vez más.