Para ver esta nota en internet ingrese a: https://www.radiodos.com.ar/a/81000
cronología de la pandemia

Coronavirus: las odiseas de ambas provincias para cruzar el puente Chaco Corrientes a un año de las restricciones

Desde marzo de 2020, correntinos y chaqueños debieron someterse a un sinfín de medidas de ambos gobiernos para poder cruzar el río Paraná. Qué sucedió en el medio, casos resonantes y las dudas que aún persisten.

Después de un año y 20 días, la circulación en el Puente General Belgrano volvió casi a la normalidad. Casi, porque el tránsito sera irrestricto para residentes en las áreas metropolitanas del Gran Corrientes y Gran Resistencia, dos urbes que históricamente han conformado un solo conglomerado urbano separados por el río Paraná.

La confirmación del libre tránsito para quienes vivan en las capitales provinciales, Riachuelo, San Luis del Palmar, Santa Ana, San Cosme, Barranqueras, Puerto Tirol, Fontana y Puerto Vilelas significa una de las innumerables medidas de liberación que a cuentagotas se fueron dando desde el 17 de marzo de 2020, días después de confirmarse el primer caso positivo de Coronavirus en Resistencia, que motivó además a varias acusaciones cruzadas entre vecinos y funcionarios. En aquel momento poner un pie en el Chaco implicaba importar la Covid-19, o "exportarla" como tituló, deplorable, un conocido diario correntino.

Entre 17 y el 19 de marzo, la Policía de Corrientes improvisaba operativos sin un norte claro. Los vehículos pasaban con apenas un control de temperatura y sin barbijo obligatorio. Luego vendría el aislamiento estricto decretado el 20 de marzo, que recrudecería el movimiento. 

A partir de allí solo el personal exceptuado por el decreto presidencial podía franquear el puente de costa a costa, con una incertidumbre constante. El personal de salud fue apuntado con el dedo en varias oportunidades e incluso se les llegó a pedir, con vehemencia, que no regresen desde el Chaco. 

Motoqueros brasileros, en medio de las restricciones al regresar a su país

En mayo, ya Corrientes en etapa de distanciamiento social (DISPO), hicieron su aparición los célebres permisos de ingreso  a Corrientes, una prerrogativa destinada a la población escencial: personal de salud, pacientes oncológicos, propietarios de comercios, periodistas y funcionarios públicos. 

En ese interín, agentes del Servicio Penitenciario  se escudaron en su función para poder cruzar al Chaco y provocaron una serie de brotes en San Cosme , San Luis del Palmar  y contagios que desencadenaron un violento levantamiento en la Unidad Penal 1.

Otro caso resonante fue el de un funcionario del Municipio de Resistencia  usó su permiso para ver a su pareja en Corrientes, caso que desembocó en un edificio aislado. 

Porteriormente vendrían fallos de la Corte Suprema para permitir el paso a enfermos oncológicos, víctimas de la burocracia y el desentendimiento entre ambas jurisdicciones que hablaban de fronteras como si se tratara de dos mini países.

A finales de 2020 con la habilitación del turismo nacional y más opciones dentro de los permisos de Corrientes, la circulación se volvería más fluida. 

Incluso de permitió, de facto, el pase sin mayores exigencias desde la fuerza policial y autoridades sanitarias.

Ya con situaciones epidemiológicas similares, Corrientes y Resistencia vuelven a conectarse.