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polemica

Aseguran que no hay evidencia científica para habilitar la pesca sin devolución en Corrientes

Natalia Silva, bióloga del Instituto de Ictiología del Nordeste, explicó que no se tienen en Argentina suficientes datos para permitir que un pescador pueda llevarse un dorado o un surubí, ya que hace tres años no se da una reproducción exitosa. Lamentó además que no se haya convocado a la mesa de trabajo para discutir la última medida adoptada por la Dirección de Recursos Naturales.

La habilitación de la pesca sin devolución por parte de la Dirección de Recursos Naturales de la Provincia despertó repudio y críticas de organizaciones ambientalistas y comunidad de pescadores deportivos, principalmente por la falta de argumentos científicos para tomar la decisión.

En este contexto, la bióloga del INICNE e impulsora del proyecto Peces Marcados Natalia Silva explicó en el programa La Tarde de Radio Dos las implicancias de la medida que afecta a la fauna íctica del río Paraná, asegurando que "no se tienen en Argentina suficientes datos para afirmar que estamos en condiciones de que un pescador pueda llevarse un dorado o un surubí ya que hace tres años no se tienen eventos reproductivos exitosos".

 

La situación hidrológica no mejoró para tomar esta decisión

 

La especialista comentó que"desde 2019 el INICNE y el Ministerio de Turismo, la Asociación de Prestadores Turísticos del Alto Paraná y la APDL constituimos una mesa de trabajo con resolución ministerial en la que se tratan todos estos temas. Lamentablemente en esta oportunidad ninguno de los integrantes de esa mesa fue convocado para la toma de decisión de la Dirección de Recursos Naturales; ni siquiera nosotros como consultores técnicos, lo que causó sorpresa en todos".

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"No tenemos información técnica que pueda apoyar esta decisión. La veda de dorado y surubí se adoptó en diciembre de 2019 como medida precautoria, antes de las demás especies porque ya se veía venir esta bajante histórica. Hoy las condiciones hidrológicas que nos llevaron a tomar esa medida no mejoraron e incluso empeoraron porque hace tres años no tenemos eventos reproductivos de importancia, lo cual nos deja mal posicionados al no saber cómo va a afectar esto en los próximos años, tanto para la pesca deportiva como comercial", detalló.

En este contexto, explicó cómo se da la reproducción y cómo la bajante afecta al proceso: "Los peces migradores que son lo que tienen importancia deportiva y económica dependen de las crecientes para los eventos reproductivos. Si bien puede haber reproducción en río bajo, esos juveniles no se desarrollan al no haber valle de inundación (la conexión de la costa con el río) para convertirse en adultos y ser parte del stock estable. Entonces por más que exista un reclutamiento, tenemos registros científicos y hasta la fecha no hubo eventos de reproducción exitosa. El escenario hidrológico no mejoró y empeoró la situación de la fauna íctica. No tenemos buena reproducción y no sabemos cómo va a afectar esto a la pesca deportiva y comercial".

 

La comunidad científica y los pescadores deportivos no fueron convocados a discutir esta medida

 

A esto, agregó que "las larvas no tienen capacidad de natación en canal abierto, van a la deriva hasta una planicie de inundación como un estero o una laguna, donde se desarrollan como juveniles de 10 o 15 centímetros y vuelven a salir al canal principal".

LA FALTA DE CRITERIO EN LAS ULTIMAS MEDIDAS

Sobre las últimas medidas, reflexionó que "el punto principal es que ninguna funciona sin control, tanto de los propios pescadores como de los inspectores. Por otro lado, hay que tener en cuenta que cuando se autorizaba a llevar dorados y surubíes se exigía precintos, eso permitía un seguimiento y un cupo para los pescadores. Actualmente no hay precintos e implica que un pescador traiga un pescado todos los días. Ya no estamos hablando de un cupo por licencia. La realidad es que no se tienen en Argentina suficientes datos para afirmar que estamos en condiciones de que un pescador pueda llevarse un dorado y un surubí. Venimos de tres años de bajante y una prohibición que sabemos en muchos casos no se cumplía, además de no haber eventos reproductivos, eso perjudica claramente al sector que se dedica a la pesca. No podemos conocer el daño real, recién lo vamos a ver dentro de tres años".

"Hay que pensar que la mayoría de la gente se comporta de acuerdo a la reglamentación. Hoy, las personas que con o sin veda van a seguir extrayendo pescados porque lo hicieron toda la vida y es imposible controlar todo el río Paraná, también están los que sí cumplen con la reglamentación. Después de habilitada esta medida, en Paso de la Patria había 150 lanchas pescando, supongamos que la mitad cumplió con la reglamentación estamos hablando de 75 ejemplares por día, un número no menor. Sumado a que cuando se tomó la medida precautoria, el río Paraná estaba en 2.40 metros y hoy está en 2.20. Claramente la situación hidrológica no mejoró", explicó a modo de ejemplo.

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